7 sept. 2011

La Chispa en una sala de espera.-

Esto es lo que se vive en una pequeña y aburrida sala de espera, unos cuatro pisos distante del piso, con ventanales grandes y una vista que expone una pequeña pare delo que es nuestro santiago, que aunque contaminado deja expectante a cada uno de los turistas extranjeros que visitan nuestro país; pero independiente a todo, ahí están unas pequeñas hablando en su propio idioma, en un lenguaje de infantes que incluso con solo miradas inocentes pueden decir un millón de fantasías, pero entre estas tres criaturas atrapadas en su mundo de encantos, hay una que resalta con su creatividad y entusiasmo llamada Agustina... a simple vista se puede ver que está llena de vida, con una chispa potente que que con sus simples movimientos hace brillar esa luz nata, alegrando así esta enigmática sala de espera... Ella gira y gira y gira, y se desplaza con movimientos suaves, disfruta de lo que hace en cualquier lugar, ríe a cada caída, se levanta pensando que quiere seguir, de a poco comienza a atraer la atención de los que están sentados, esperando un destino, de esas personas amargadas que piensan en cuentas que pagar , agobiadas en su propia dramatización, ahogándose en ese mar de problemas que ellos mismo se han creado, en el cual están varados en medio de la nada, incapaces de llegar a una de las pocas orillas de su isla, la única a cientos de kilómetros y la única capaz de hacerlos reflexionar sobre lo simple que puede ser mostrar una sonrisa de vez en cuando, ellos mismos miran a aquella de movimientos suaves y relajados, la admiran y tratan de entender por que ella puede ser tan feliz girando en un escenario tan enfermizo como lo es una sala de espera. Ya todos están cautivados y comienzan a mostrar pequeños indicios de alegría, minúsculas muestras de interés, de a poco se ve llena de todas las miradas impacientes, pero alto, algo sucede, la niña deja de mostrar su chispa, es detenida... detenida por una fuerza mayor, detenida por una de las tantas personas amargada que fue incapaz de sentir su entusiasmo, la alegría e ingenuidad de lo que se presenciaba, la pequeña atónita y con ojos temerosos de lo que le venía después de horas de espera que pasaron volando, se ve tomada de la mano y metida a una pequeña sala obscura...Los que estaban sentados y atentos a lo que sucedía se fueron alejando de a poco de esta islita que se les presentaba, a la pequeña no se le vio mas, los amargados volvieron a sus laberintos pensantes y yo me quedé sin mas historia... Pero todo y otras cosas más, me ayudaron a ver las cosas simples de la vida, las que el común de la gente no toma en cuenta. En estos momentos lo único que sé es que no quiero ser como esas personas amargadas sentadas en una sala de espera enfermiza, sino que quiero levantarme, y ser esa pequeña de la chispa potente que disfruta lo poco que le ha dado la vida.

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